May 13
No dejes que alguien se convierta en una prioridad en tu vida, cuando tú solamente eres una opción en la suya...
May 11
Ésta es la carta de un hermano a otro en un día cercano
al día de la madre.
Querido hermano,
Ser mamá es una tarea complicada, pero los hijos, a pesar
de ser mayores, la hacemos más difícil. Piensa en esto:
Ella nos enseña a sentirnos valiosos e inteligentes, y lo hace
tan bien, que después nos creemos mucho más inteligentes
que ella.
Todo lo que tiene nuestra madre es parcialmente nuestro, todo
lo que tenemos los hijos es totalmente propio.
La mamá es para muchos la responsable de todo lo que no
funciona en nuestra vida.
Ella, como tal, nos debe perdonar aun las ofensas más graves.
Nosotros, como hijos, la resentiremos y la juzgaremos durante
años, aun por pequeñeces.
Los hijos podemos opinar con todo el derecho sobre lo que hace,
deja de hacer o debería hacer, pero le exigimos con firmeza que
respete nuestra privacidad y autonomía.
Es común que tengamos al alcance de la mano la lista de lo que,
a nuestro juicio, hizo mal o dejó de hacer por nosotros, pero
pocas veces recordamos concretamente todo lo que nos dio,
ayudó y benefició.
Con frecuencia le reprochamos no haber expresado su afecto
por nosotros en la manera que esperábamos y usamos esto
como pretexto para no demostrarle lo que sentimos de una
forma que ella realmente perciba.
(Tiene que ser ella la culpable.)
Los defectos los heredamos de ella y las cualidades las
tenemos a pesar de ella.
Ella se quitó el pan de la boca para darnos la mejor educación
posible y ahora nos sentimos más refinados que ella.
Queremos que nuestra madre sea una muy buena abuela, que esté
pendiente de sus nietos, pero que no se meta con la educación de
nuestros hijos.
Nos gusta que nuestra madre se sienta agradecida con nosotros
porque decidimos, sin consultarle, lo que consideramos mejor
para su vida. (Probablemente es lo más conveniente para nosotros.)
Agradecidos con mamá, en el día de la madre, de afán le compramos
una tarjeta barata, un regalo cómodo y la invitamos a comer nuestra
comida favorita.
Y en unos años nos quejaremos de lo desagradecidos y duros que
son nuestros hijos con nosotros.
Bueno, sé que todo lo anterior es cierto, pero no en mi caso.
P.D.: Por favor no le muestres esta carta a mamá.
Espero que hayas disfrutado esta carta
como la disfruté yo,
May 04
Reír es arriesgarse a parecer tonto.
Llorar es arriesgarse a parecer un sentimental.
Hacer algo por alguien es arriesgarse a involucrarse.
Expresar sentimientos es arriesgarse a mostrar tu verdadero yo.
Exponer tus ideas y sueños es arriesgarse a perderlos.
Aceptar tus errores es arriesgarse a ser juzgado
Amar es arriesgarse a no ser correspondido.
Vivir es arriesgarse a morir.
Esperar es arriesgarse a la desesperanza.
Lanzarte es arriesgarse a fallar.
Si te arriesgas puede que no lo logres,
pero aprenderás como hacerlo mejor la próxima vez.
Si no te arriesgas , no hay ninguna posibilidad de que lo logres
Y Cada vez mas dejaras que tus miedos y las opiniones de los demás
controlen tu vida, crearas una prisión de la que tu tendrás la llave,
pero con el tiempo hasta olvidaras que la tienes.
Tomar riesgos calculados te convertirán
en una persona Libre.
Feliz inicio de semana!!!
April 24
Un día se supo que la isla se hundiría. Todos
prepararon sus barcos para partir, con excepción
del amor, que quería permanecer en su hogar hasta
el último instante.
Cuando la mayor parte de la isla estaba ya bajo el
agua, el amor decidió pedir ayuda. En ese momento pasó
la riqueza en una imponente galera, y el amor le
preguntó:
- Riqueza, ¿puedes ayudarme?
La riqueza le respondió:
- No, lo lamento. Llevo mucho oro y mucha plata en
mi barco. No hay forma de que quepas.
El amor se apresuró entonces a pedirle ayuda a la
vanidad, que navegaba en un yate muy fino y
elegantemente adornado:
- Vanidad, ¿podrías ayudarme?
Y la vanidad contestó:
- Perdóname, Amor, pero estás mojado y lleno de
barro. No quisiera ensuciar mi lindo bote.
El amor vio a la tristeza:
- Tristeza, ¿puedo ir contigo?
- Oh... Amor, -replicó,- estoy tan triste que
prefiero estar sola.
La felicidad también rechazó la petición, porque
estaba tan feliz que no quiso ocuparse de nada
que interrumpiera la dicha que sentía.
De repente, el amor escuchó una voz que lo
llamaba:
- Amor, ven, acércate. Yo te llevo.
El amor estaba tan agitado, contento, y aliviado,
que no se le ocurrió preguntar quién lo había
salvado.
Al llegar a tierra firme, el amor cayó en cuenta de
su olvido y queriendo saber a quién agradecer, le
preguntó a un anciano que contemplaba el océano.
- ¿Quién me ayudó?
- Fue el tiempo.- afirmó la sabiduría.
- ¿El tiempo? -cuestionó incrédulo el amor- ¿Por qué?
Y la sabiduría aclaró:
- Porque el tiempo es capaz de entender la grandeza
del amor.
Algunas veces dejamos de lado al amor.
¿Qué nos quedará cuando todo lo demás haya pasado?
¿Valoras, agradeces y disfrutas a quienes te aman?
¿Cuál es el barco que más navegas?
Feliz semana.